Un sueño convertido en una pasion
Un sueño convertido en una pasión
“La mejor motivación que podemos tener al dar a alguien más es saber que estamos cumpliendo un mandato de Dios, quien a través de su Palabra nos enseña que debemos alimentar al hambriento"
El banco de alimentos es una institución que recauda alimentos para redistribuirlos y optimizar esos recursos para que no se pierdan, la idea de crear uno en Casa de Dios surgió en una cruzada “encontramos a una persona que dirigía el banco de alimentos de México, quien en su afán de recaudarlos nos hizo un trato muy efectivo, ya que el ingreso a Noches de Gloria es gratis, que anunciáramos dentro de la publicidad de esa cruzada que llevaran voluntariamente un kilo de alimentos, a cambio de esto él nos cedía un espacio en un periódico local, en esa oportunidad juntamos más de 60 toneladas de comida” recuerda el pastor Marroquín, quien actualmente dirige el Banco de Alimentos.
Actualmente son 22 instituciones o más de 2 mil 500 personas a las que el Banco de Alimentos de Casa de Dios beneficia diariamente. “El personal administrativo de instituciones de obra social de nuestro país, como de drogadictos, de ancianos, de huérfanos y de abusados está muy enfocado en conseguir los recursos para alimentarlos, en lugar de estar preocuparse en cómo cuidar mejor al anciano, al niño o al drogadicto, nosotros hemos tomado a esas personas y les hemos dicho no se preocupen, nosotros vamos a tomar ese riesgo de tener que trabajar para ustedes y darles de comer, ustedes dedíquense a hacer lo que tienen que hacer” afirma el pastor Marroquín.
Beneficios para las empresas donadoras
Si un empresario quiere sembrar en el Banco de Alimentos, no sólo está entrando a una cultura de ayudar al necesitado, “también hacemos un intercambio con él”, dice el pastor. “Deshacerse de la merma tiene un costo, un costo de destrucción, de basura o de personal que clasifica, eso es lo que hacemos nosotros, ponemos a la gente que clasifica, recoge y la que la transporta; además emitimos un certificado de conciencia social, una garantía que hoy en día dentro del mercado internacional, es necesario para cualquiera que quiera exportar, también entregamos un recibo contable amparado por la Ley de Guatemala, deducible de impuestos al precio comercial de lo que nos entregaron en producto. Es decir que estamos regresando el beneficio”.
¿Quiénes se benefician?
La propuesta del Banco de Alimentos de Casa de Dios va más allá de satisfacer una necesidad primaria en el ser humano como lo es el hambre “se le da de comer a quien está dispuesto a salir de esa necesidad que tiene, el hambre se siente en el estómago, pero se lleva en la cabeza, eso es algo que está comprobado. Hay gente dispuesta a querer vivir de alguien más, una persona así no es apta para recibir ayuda porque no hay nada que vaya a satisfacerle, todo lo que le demos se lo va a malgastar, pero si tiene la intención de tener un cambio de cultura entonces sí le podemos ayudar. El Banco de Alimentos es una fundación de desarrollo integral hacia la persona, la primera etapa que tenemos es a base de instituciones que ya lo hacen, como por ejemplo rehabilitación de drogadictos o niños que han sido abusados; ellos están en el proceso de cambio de la mente, en el cambio de la cultura, a ellos son los que estamos ayudando, para que se dediquen a hacer lo que saben hacer y se despreocupen de cómo alimentarlos”, puntualiza.
¿Cómo puede mi impresa ayudar?
Nos hemos sostenido con las donaciones directas que hacen los miembros de Casa de Dios, pero la meta es ampliarlo y que la gente entienda que de lo que tiene puede dar, no necesariamente comida, puede dar servicios o productos, nosotros nos encargamos de ser ese ente que gestiona el intercambio con aquellos que tienen los alimentos para llevárselo al más necesitado. Alguien dice mire yo tengo un campo lleno de tomates, pero está tan barato en el mercado que recogerlo me va a salir más caro que voy a dejar que se pierda, nos llama y nosotros nos encargamos de recogerlo con las instituciones que reciben la ayuda, enviamos mano de obra para limpiarles su terreno y tenemos un tomate de primera”, comenta el pastor.
Un poco de historia
Esta idea nació después de la II Guerra Mundial, ya que la guerra genera hambruna y el ser humano por naturaleza es un mal administrador de los recursos que tiene, entre ellos el alimento. Por otro lado, en las áreas productivas existen mermas, por ejemplo se produce más leche de la cuenta, se corta más fruta de lo que se quería cortar; entonces el banco de alimentos vino a recolectar las mermas o esos excedentes de producción de as empresas e instituciones que se dedicaban al comercio de los alimentos, con los años ha ido evolucionando y de él han nacido cooperativas o asociaciones de alimentos. México fue uno de los primeros países americanos en traer ese sistema.
Foremost: una oportunidad aprovechada el máximo
Foremost Diaries, es uno de los primeros ejemplos del alto beneficio que los excedentes de producción pueden hacer. Su aporte de 13 mil unidades de cajas de leche hizo deleitarse a miles de personas. Dicha ayuda se canalizó a través del ingeniero Osberto Cuellar, que como él mismo comenta “fue una gran bendición haber tenido la oportunidad de estar en el lugar y momento preciso”.
Su testimonio es un fiel reflejo que lo que de gracia se recibe de gracia se da, pues su testimonio demuestra un corazón agradecido. “Casa de Dios cambió mi vida en forma radical. Recibí a Jesús en mi corazón durante el primer retiro organizado por REMPRO, yo atravesaba la peor crisis de mi vida, en un momento dado, pensé que ya no tenía nada qué hacer en este mundo. Desde entonces, estoy convencido que no importa qué situación pueda atravesar todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Dios me ha bendecido plenamente y no termino de darle las gracias por ello”, afirma.
El ingeniero Cuellar fue el medio que el Señor utilizó para que Foremost pudiera trasladar un gran beneficio a las instituciones del Banco de Alimentos. “La iniciativa se da a finales del año pasado, cuando se dispone de una cantidad de más de 13,000 unidades de leche saborizada que podían ser canalizadas a alguna entidad de obra social. Como miembro activo de Casa de Dios, hago la consulta si es posible hacer la donación a dicho programa, la respuesta es positiva, así que le trasladé la noticia a mi líder de célula y ese mismo día, se trasladó el producto a Casa de Dios. La satisfacción de haber contribuido, en una mínima parte, fue enorme”, agrega.
